UTILIDAD DEL PROTEINOGRAMA EN CLÍNICA DE PEQUEÑOS ANIMALES

UTILIDAD DEL PROTEINOGRAMA EN CLÍNICA DE PEQUEÑOS ANIMALES

Sin lugar a dudas el interés suscitado por el papel de las proteínas en el organismo es totalmente lógico, ya que son de los compuestos biológicos más abundantes en el organismo. Forman parte de la estructura celular, mantienen la presión oncótica, son responsables de la coagulación sanguínea, poseen función transportadora y enzimática y constituyen los anticuerpos. Una de las formas de separación y visualización de las proteínas es la electroforesis: se basa en separar las proteínas por medio de un campo eléctrico. De este modo se obtienen distintos grupos de proteínas en forma de bandas, que una vez teñidas da lugar a una imagen de las diferentes fracciones proteicas, que es lo que se denomina proteínograma.

En la electroforésis, las proteínas séricas se separan en 5 bandas o fracciones:

  • Albúmina
  • α1 globulinas
  • α2 globulinas
  • β globulinas
  • γ globulinas

INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS

Evidentemente, la utilidad del proteínograma, como la de cualquier método diagnóstico, es confirmar o descartar la sospecha de una enfermedad. La variación de las distintas fracciones, está asociada a diversas patologías. En la tabla I se resumen los aumentos y descensos de las distintas fracciones, asociadas a patologías y condiciones concretas, que describimos a continuación.

Hemólisis y lipemia

La hemólisis aumenta la fracción β a niveles muy por encima de los normales, debido a la hemopexina y otras proteínas liberadas en la hemólisis. La lipemia también induce un aumento de la fracción β debido a las lipoproteínas.

Inflamación aguda

En estos casos se suele hallar una ruptura de tejidos que puede producirse por infecciones (bacterianas, víricas o parasitarias), traumatismos, alteraciones cardiacas y metabólicas (uremia, shock...) y moquillo en los primeros estadíos. En todos ellos se liberan proteínas de la fase aguda, que forman parte de las fracciones alfa 1 y 2, como hemos visto antes, por lo que observaremos un aumento de ambas fracciones.

Inflamación crónica

Las proteínas de la fase crónica se engloban en la fracción α2, por lo que ésta aumenta. A veces se observa un ligero aumento de la fracción β, debido a las proteínas del complemento. Este patrón se puede hallar por supuesto en todas las infecciones crónicas, como parasitosis, brucelosis, leptospirosis, etc., en procesos alérgicos, tumores, linfomas y en enfermedades auto inmunes.

Trastornos hepáticos

 El hígado sintetiza la albúmina y las alfa globulinas, por lo que en alteraciones hepáticas severas se puede observar una disminución de ambas fracciones. Sin embargo, en las hepatitis agudas, cirrosis y alteraciones biliares, se observa un aumento de las fracciones β y γ. En el caso concreto de la cirrosis hepática el patrón es muy característico aumentando las fracciones en escalera desde la α2 hasta la γ.

Síndrome nefrótico

Una de las mayores características es la pérdida de grandes cantidades de proteína por el riñón. La albúmina es una de las que más se pierde por los glomérulos en fallos renales, junto con proteínas de bajo peso molecular, dando lugar a una bajada en la albúmina y en las fracciones alfa, y de forma más marcada en la α2, posiblemente debido al proceso inflamatorio. La diabetes, intoxicaciones graves y alteraciones circulatorias, son las causas más frecuentes del origen del síndrome nefrótico. Las enfermedades inmunomediadas también pueden provocar fallo renal, debido a los inmunocomplejos.

Hipogammaglobulinemias

Como es bien sabido, las proteínas que componen la fracción γ son inmunoglobulinas o anticuerpos, por lo que una bajada en esta fracción implica una situación de inmunosupresión o inmunodeficiencia. Tratamientos con fármacos inmunosupresores, como ciclosporina o glucocorticoides en altas dosis, pueden reflejar este patrón electroforético, además de intoxicaciones graves. En cuanto a las enfermedades que pueden inducir inmunosupresión están la parvovirosis canina y panleucopenia felina, e inmunodeficiencias felina y congénita.

Gammapatías

Las gammapatías son un aumento de la fracción γ por diversas causas. Según mi opinión, es en este tipo de alteraciones donde el proteínograma es más útil en el diagnostico y seguimiento de la evolución de una enfermedad. El aumento de esta fracción nos indica una respuesta exagerada del organismo frente a distintas situaciones, produciendo gran cantidad de anticuerpos. Los tumores, infecciones, linfomas, atopias y enfermedades autoinmunes, incrementan la fracción γ en el proteínograma. Las gammapatías pueden ser policlonales, es decir aumentan varias inmunoglobulinas, o monoclonales, donde destaca el aumento de una de las inmunoglobulinas.

Detallaremos más ampliamente el patrón electroforético de ehlichiosis y leishmaniosis:

En la ehrlichiosis, nos encontramos con una gamma policlonal con un aumento de beta. Tras el tratamiento, los niveles de globulinas se suelen normalizar entre los 3 y 9 meses, aunque a veces hay que esperar hasta los 18 meses. A veces suele aparecer un pico monoclonal.

En la leishmaniosis, es frecuente la aparición de picos monoclonales en la fracción gamma, aunque también es frecuente observar gammas policlonales. La evolución de la enfermedad tras el tratamiento, se debe seguir por los resultados del proteínograma, ya que es frecuente observar proteínogramas normalizados junto con títulos de anticuerpos positivos. Otras veces en cambio, se observa un aumento de la fracción gamma con títulos de anticuerpos negativos, cuando comienza una recidiva.

Por todo lo expuesto, está claro que el proteínograma es una herramienta muy útil en el diagnóstico y seguimiento de algunas enfermedades, siendo en los procesos que cursan con un incremento de la respuesta inmunitaria, donde su aplicación es idónea. Sabiendo interpretar la significación del aumento de una fracción concreta, podemos confirmar la sospecha de un diagnóstico y evaluar la evolución de la enfermedad.

 

Fuente: Utilidad del proteínograma en clínica de pequeños animales.

Sánchez Visconti, G. Pequeños Animales, 2005 (65), 65 -